jueves, 4 de septiembre de 2014

Libros y sueños


Despierta alterado y entre sudores. La noche ha sido una sucesión de pesadillas que han calado hondo en él. El colchón y la almohada están empapados. La primera pesadilla transcurre en una cama, una amante sin rostro le presiona el torso con las piernas, él desea ver su cara pero ella no le deja. La presión cada vez es mayor y la risa de su amante cada vez más diabólica, sabe que no es una mujer. Si no algo que le oprime y que le deja sin respiración. Lo que había empezado como un juego de cama se convierte en una lucha por sobrevivir, por intentar salir de debajo de las sabanas y descubrir ese rostro horrendo. Se ahoga, llora y por fin despierta. Necesita un cigarro, lo enciende con dedos temblorosos. Vuelve a conciliar el sueño y el inconsciente empieza a volar. Ahora se encuentra en una cárcel, no se acuerda del delito cometido, solo que debe pagar por su error, consigue un permiso por su cumpleaños, hay pocos asistentes a su fiesta, se marchan pronto. Al día siguiente sabe que tiene que volver. No soporta la idea de pasar un segundo enclaustrado. Se desespera y empieza a romper todo lo que encuentra a su paso. Destroza su casa. Cuando comprende que lo mejor es rendirse y aceptar el pago de sus errores. Vuelve a despertar. El sueño sigue presente y cree que mañana debe ingresar en prisión, hasta que su consciente golpea de lleno y ríe nerviosamente.
Mira el cenicero, esta lleno de colillas. No recuerda haber fumado tanto. Enciende un cigarrillo, lo apura nervioso, cuatro caladas. Enciende otro. Sabe que no va a volver a dormir. Prepara café y coge el libro de Burroughs que está leyendo, le da vueltas con una mano, en la otra un café humeante, tiene la sensación de que es el libro el que le hace tener esos extraños sueños. Abre la ventana y lo tira. Sus hojas desafían la caída al vacío. Camina por su casa, buscando que hacer, coge otro libro. Se sienta a leer, sonríe.

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